sábado, 5 de febrero de 2011

HIPNOSIS: EL PROBLEMA DEL ESTADO/NO ESTADO


Históricamente, la hipnosis ha sido considerada por los profesionales y el público lego, como
un estado alterado de consciencia, es decir, un estado de funcionamiento que es fundamental y
significativamente diferente estado de vigilia y/o del dormir (Bowers, 1966; Fromm, 1979; Gill y
Brenman, 1959; Hilgard, 1965a; Orne, 1959; Tart, 1975; Weitzenhoeffer, 1953, 1989). Erickson fue un
vigoroso proponente de la posición del estado alterado (Haley, 1967; Erickson y Rossi, 1979, 1980), así
como lo han hecho sus numerosos seguidores (v.g., Dolan, 1991; Edgette y Edgette, 1995; Lankton y
Lankton, 1983; Matthews, 1985; Gilligan, 1987, por nombrar algunos pocos). Este estado alterado de
consciencia es producido a través de alguna forma de inducción hipnótica en la persona dispuesta
a responder. El estado producido se distingue de otros estados alterados, a la vez que la
sugestionabilidad es una característica de este estado alterado, y no es la única característica
distinguible (Kirsch y Lynn, 1995).
La posición del estado ha sido desafiada articuladamente por numerosos teóricos del no
estado, que sugieren que el comportamiento producido por la hipnosis es completamente
explicable en ausencia del constructo de un estado alterado (Barber, 1969, 1979; Barber y Ham,
1974; Orne, 1959; Sarbin, 1950; Sarbin y Coe, 1972). Sarbin y Slagle (1979) indicaron los problemas
tautológicos en la definición de la hipnosis como un estado alterado: Ningún análisis sofisticado de la hipnosis puede evitar el reconocimiento de la tautología
contenida en la explicación clásica de la hipnosis. La tautología puede ser expresada en forma
simple: comportamientos ordinarios agrupados en la hipnosis, como catalepsias, rigidez,
paramnesias y actos posthipnóticos, que son los efectos del trance hipnótico; la presencia del
trance hipnótico es observado por la presencia de catalepsias, rigidez, paramnesias y actos
posthipnóticos. La circularidad proviene de la falta de un criterio independiente. (p. 274)
La revisión de la literatura en fisiología indicadora de estado hipnótico, efectuada por
Sarbin y Slagles (1979), considera una amplia variedad de investigación en las funciones respiratoria,
cardiovascular, hemodinámica, vasomotora, genitourinaria, gastrointestinal, endocrina, y cutánea.
Esos autores concluyen que (1) simplemente no hay evidencia que los cambios fisiológicos en las
funciones mencionadas más arriba sean atribuibles al estado de trance hipnótico, y (2) que esos
cambios fisiológicos pueden ser influenciados por estímulos condicionados, procesos simbólicos e
imaginería (p. 300). Las investigaciones empíricas cuidadosas y sistemáticas han fracaso, hasta
ahora, en producir algún indicador fisiológico del estado hipnótico que se replicable
consistentemente (Kirsh y Lynn, 1995; Sarbin y Slagle, 1979). Sin embargo, como lo señalan Kirsch y
Lynn (1995), podría haber un indicador identificable del estado que haga que el estado hipnótico
no pueda falsificarse.
T. X. Barber (1969, 1979; Barber y Ham, 1974) ha publicado una prolífica investigación para
establecer una explicación alternativa para el estado hipnótico. Los datos producidos por Barber y
sus colegas (v.g., Barber y Ham, 1974) los han llevado a concluir que los comportamientos
hipnóticos (v.g., producción de ampollas, remoción de verrugas, reducción del dolor) y fenómenos
(amnesia, regresión de edad, progresión de edad, alucinaciones visuales y auditivas, catalepsia del
brazo, etc.) son funciones de las motivaciones, actitudes y expectativas de los clientes/sujetos, más
que el resultado de un estado alterado de consciencia.

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